lunes, 16 de julio de 2012

Al fin, UN CAMBIO!!!!!!!

Ufff, que difícil me fue encontrar la manera de entrar al Blog. Si hasta parece que todas las conjunciones del Universo se han unido para impedir mi entrada, mi usuario y clave, el tiempo y la memoria, entre otros, casi han querido que lo inmutable de mi blog continúe siéndolo. Pero mis ansias de escribir este descubrimiento, han querido que deje de serlo con este cuento de mi vida que pone en cierto modo en jaque al título del mismo. 

Yo que siempre me he quejado de que en mi vida nada pasa; yo que en mi fuero interno siempre he buscado algo más allá, hoy he caído en la cuenta que he sido una verdadera idiota!!!! Y es que si nada pasa, es porque nada hago!!! Y que aunque considero que nada pasa; Siempre, siempre pasa algo... aunque no queramos... Más importante aún, me he dado cuenta que lo que tanto he buscado toda la vida lo he tenido, y que sólo porque Dios es grande, hoy puedo comprenderlo, mejor aún, que gracias a Él aún no es demasiado tarde. 

Es verdad que he perdido un tiempo precioso. Cada tarde, mañana y noche en que no he dimensionado lo que tengo, ha sido tiempo perdido: Tengo tantas cosas buenas!!!!! Y he sido tan necia para no asimilarlo! He estado sumida en el abismo más profundo, en la envidia más pura!!!! Una que ha carcomido mi alma, un rencor que he tenido del mundo entero... de los programas de la tele por pintarme el cuento de una vida feliz, de los cuentos de hadas por no haber tenido la magnífica suerte de la princesa encantada, de la gente exitosa que hace de su vida un ícono digno de admirar, de todo y todos!!! He odiado a ratos, y también constantemente, casi sin saberlo, cada cosa que en mi produjese un anhelo, algún tipo de click en mi cabeza, de por qué mi vida no era así como yo la percibía de los otros... 

Y mira que he sido bien bruta, pues yo me he quejado siempre de la inmutabilidad de mi vida, de que en ella no hay nada bueno, ni malo, sino de que tan solo he sido, he estado, sin más!!!! Pero en verdad, si yo considero sólo lo que tengo, todo lo que Dios me ha dado, no tengo como agradecerle por ello. 

En primer lugar, soy una persona sana, tengo todas las partes de mi cuerpo, tengo salud y los kilos de más que tengo, me los he puesto yo misma encima, no precisamente por vivir en la pobreza extrema... sino más bien por tener de todo en mi casa para comer, y tomar malas decisiones respecto a con que me alimento.

Soy profesional, Dios me ha permitido tener educación Universitaria en una de las más prestigiosas Instituciones de mi país. Nunca he sido de lo más matea y aún así, Dios me ha ayudado a obtener con éxito mi título profesional. 

He viajado por mi país y Sudamérica, mucho menos de lo que quisiera, pero más de lo que yo misma imaginaba. Casi he recorrido cada región de mi país y he visitado Perú, Bolivia, Argentina, Uruguay y Venezuela. 

No he pasado necesidades en la vida, nunca ha faltado a mi mesa un plato de comida y jamás, me ha faltado un techo sobre mi cabeza. 

Lo curioso, es que esto que Dios me ha dado, ha estado siempre conmigo. Él siempre me ha ayudado, material y espiritualmente. Todo el tiempo. No siempre he tenido mi título, mis viajes ni la experiencia que hoy tengo. Pero como Dios siempre me ha acompañado en éste viaje de mi vida, me ha parecido que todo esto, siempre lo he tenido conmigo, llegando incluso a pensar que en mi vida todo ha estado inmutable y que en ella nada cambia y que así entonces, qué sentido tiene estar aquí: QUE CEGUERA LA MIA!!!! 


Como puede ser de burra una, cuando no dimensiona la realidad en todo su esplendor!!! ¡¡¡ Cómo somos de ingenuos cuando consideramos el pasto del vecino más verde!!! Yo no he sido siempre así. Es más nunca me consideré ni triste, ni envidiosa, siempre pensé de mi como normal, a ratos, pensé en mi misma como un alma enclaustrada, buscando algo que por definición, los otros no me dejaban alcanzar... Ahí comenzó todo, cuando sin saberlo culpaba al mundo de mis frustraciones, a mis padres por no dejarme hacer lo que el resto hacía. A mí misma, por no poder comportarme como la gente, que yo veía a más realizada que yo. Por no ser tan espontanea, por no relacionarme bien con el resto, por no atreverme. Allí comencé a sentirme molesta, yo era un alma libre, atrapada en el cuerpo de una niña que había tenido el infortunio de nacer en una familia cristiana, si hasta pedí a Dios que me dejara olvidarme de lo que me habían enseñado para hacer mi vida, ¿¿¿Qué vida??? La del carrete tan propio de los adolescentes y jóvenes. 

Mis padres jamás fueron carceleros conmigo, pero en mi rebeldía interna, mi casa era a ratos para mí una cárcel, en la que había nacido y donde tendría, si acaso, la fortuna de morir joven. Esto no era todo el rato por supuesto, estos pensamientos venían a mi mente algún sábado en que, según mi imaginario, todo el mundo estaba en una fiesta a la que yo no había sido invitada. Insisto esto no fue todo el tiempo, alguna vez cada seis meses me quedaba dormida llorando, por el infortunio de ser yo. Por sentirme abandonada un fin de semana, o cada tanto en tanto en que todos los mortales nos hemos sentido solos. 

Sin embargo, lo diferente de todo esto es que permití que aquella amargura hiciese su nido en mí. Creando la sensación de que todo era siempre igual, que yo SIEMPRE estaba triste, y que a mí NUNCA me sucedían cosas buenas. Así, sin considerarlo siquiera, deje crecer este oscuro sentimiento. Nunca fui consciente de ello, hasta que ya tenía anclado en mi raíces profundas que tocaban mi corazón sin yo saberlo. Sólo sé que fue algo pequeño al comienzo, tan sólo una idea, de que algo en mi, andaba mal. Pero de no decirlo, creció tan calladito y tan profundo, que ha ocupado gran parte de mi, de mis energías, de mi carácter, de mis años. Haciéndome a ratos cada vez más prolongados, tan desdichada como sólo podría aceptarlo en mi fuero más íntimo. Nunca quise reconocerlo, siempre pensaba que eran sólo momentos desafortunados en los que me hallaba más triste, hasta que llegó el momento en que sentí que mi tristeza era absolutamente crónica. Siempre me supe hija de Dios, Él jamás me dejó desamparada, simplemente yo no quería escuchar su voz. Y cuando decía querer escucharle, estaba tan ensimismada en mí, que nunca siquiera escuché su respuesta. Mis ojos estaban cerrados a todo lo que no fuese MI RESPUESTA, la que yo QUERÍA OIR... 


NUNCA LO COMPRENDÍ, incluso hoy me cuesta comprenderlo!!! Pero la mayor bendición que Dios ha podido darme en éste día es la tranquilidad de saberme en sus manos. No sólo de estar en sus manos como lo he estado cada día de mi vida, sino comprender que con Él TODO ME PASA, que es por su gracia y voluntad que respiro cada día, que es gracias a su misericordia infinita que yo hoy puedo estar aquí siquiera cuestionándome algo de la vida. Que sólo gracias a su misericordia yo he podido conocerle desde siempre y RECONOCERLE HOY, cuando he tenido la fortuna de tener mis ojos y oídos prestos a su voz, al leer en el inicio de mi facebook, la frase que Marcos Witt, publicó en su muro, y que resonó tanto en mi cabeza: "La envidia: ¿Porqué ellos? ¿Porqué tienen todo lo que tienen?. La gratitud: ¿Porqué yo? Porqué tengo todo lo que tengo? (vía Rick Warren)" 

DIOS ME HA DADO EN ESTOS MESES la maravillosa oportunidad de tratar con Él, me ha mostrado su misericordia más pura, le ha hablado a mi alma y a mi corazón para hacerme entender que él ha estado constantemente cerca de mí, que el cambio es que ahora yo puedo verle de una manera distinta y agradecer todo aquello que alguna vez di por sentado en mi vida. QUE EL CAMBIO LO HA HECHO EL EN MI, AL PERMITIRME MIRAR UN POQUITO CON SUS OJOS, y que ciertamente me faltan muchísimos más cambios hasta que el día sea perfecto... LA DIFERENCIA AHORA ES QUE ME SIENTO DICHOSAMENTE FELIZ!!!!